Recursos laborales útiles para salir adelante


El mercado inmobiliario está en permanente movimiento y rinde beneficios a muchas personas, por lo que cuando deseas trabajar es mi aliado preferido.

Cada vez que necesito dinero en forma urgente trato de que no me gobierne la desesperación sino que pueda controlarla y tomar decisiones adecuadas. Hace algún tiempo me pasó que estaba en ese apriete en que me faltan fondos y me ofrecí en una inmobiliaria para hacer guardias los fines de semana, cobraba el dinero de inmediato aunque si se realizaba la venta en el momento en que mostraba la propiedad no me daban comisión por ello, de todas maneras algo es algo  y no lo desprecié.

Ahora si busco financiacion, empiezo por preguntar entre familiares y amigos si tienen intenciones de mudarse o comprar para invertir y me ofrezco a buscarles lo que necesitan. También exploro el mercado por Internet y estoy atento a requerimientos de vecinos, es increíble la cantidad de gente que no está dispuesta a perder horas visitando propiedades que en muchos casos no se ajustan a lo que dice la publicidad y les hacen perder el tiempo.

En mi caso trato de entablar una relación de confianza y credibilidad, quiero salir adelante y veo este negocio como una gran oportunidad. Ofrezco cobrar una suma fija por un determinado número de propiedades que le consiga para visitar, siempre que sean tal cual me lo solicitan por lo que antes les hago un relato telefónico de lo que he visto. Llevo una planilla con los requerimientos, no solamente barrio de interés, metros cuadrados, cantidad de ambientes, sino que tengo en cuenta otros deseos personales. Para aquellos más egocéntricos la vivienda constituye sobre todo un lugar para aislarse, mientras que los más familieros buscan espacio de reunión que pueda cumplir con las necesidades de todo el grupo.

Esta actividad la hago cuando busco fondos porque me resulta una forma sencilla y amena de ganar. Hablo el mismo idioma del cliente, dejo por escrito las condiciones y a partir de allí exploro el mercado, busco en Internet, estoy atento a los anuncios de la calle y a las carteleras inmobiliarias, me interiorizo de los precios del metro cuadrado. Una vez que me apunto una propiedad para visitar verifico la calidad y que cumpla con el pedido, recién entonces le propongo a mi cliente que se haga un tiempito para que vayamos juntos al lugar. Al fin y al cabo me doy cuenta que cuando estoy en apuros me cargo de energía positiva, exploro ideas y doy lo mejor de mí a quien requiera mis servicios inmobiliarios.

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