Necesito dinero urgente


Siempre me sorprendo de mí mismo cuando necesito dinero urgente para solucionar un problema que no tenía previsto, soy capaz de convertirme en clarividente de oportunidades al tiempo que me ataca la sensación de quedar extenuado con el esfuerzo.

Trato de organizar mis gastos de acuerdo a mi nivel de ingresos, sin embargo cuando es de forma imprevista en general no quiero pedirlo prestado o recurrir a un crédito porque temo endeudarme.

Puedo asegurar que si necesito capital, encuentro métodos viables para conseguirlo.

Cuando estoy en un aprieto financiero no es extraño sentir que me están oprimiendo la garganta y me dejan sin aire para respirar, por lo que ante la desesperación podría entrar en pánico y de esa forma no obtener los fondos que necesito, sino deprimirme por la suerte que me ha tocado.

Nada más alejado de mí que caerme porque sé que de esa forma no solamente no voy a obtener nada sino voy a sumar problemas de salud.

Busco ingresos extras y debo hallarlo, tomo papel y lápiz y empiezo por elaborar un listado.

Más allá de la suma que precise, si desestimo recurrir a un préstamo, pedir a familiares o financiarme con tarjeta cargando en mi cuenta tasas altísimas, cuando busco dinero evalúo dos maneras de obtenerlo a corto plazo: vendo algo de mi propiedad o presto un servicio que cobre sin demoras.

Siempre hay alguien dispuesto a comprar, sólo es necesario ponerle por delante un producto o servicio.

Recorro mi casa y separo artículos que no uso y puedan tener algún valor cuando necesito dinero urgente, tal vez una colección de historietas de mi infancia, el libro de cocina de una conocida chef que usaba mi mamá, electrodomésticos que nunca supe cómo manejar, un traje nuevo que ya no me anda.

Al revisar las posibilidades se multiplican, me acuerdo de una amiga que vendió ropa de hace varios años, que por la escasa calidad parecía imposible que pudiera interesarle a alguien pero se la sacaron de las manos para una película ambientada en los sesenta.

Por eso no desestimo nada y una vez que reúno los artículos a ofrecer les calculo un precio, sino estoy seguro los subasto a partir de una base o pregunto cuánto me darían y si me conviene acepto. Puedo dirigirme a casas de compra-venta, aunque lo mejor es poner las ofertas en sitios en Internet para ese fin.

Mientras aguardo que se vendan mis productos, sigo pensandoen mi situacion economica y no puedo quedarme con los brazos cruzados. Recuerdo mis habilidades corporales o intelectuales y empiezo a navegar por diferentes sitios donde requieran servicios que se adecuen a lo que sé hacer.

En mi caso me defiendo con la actuación y el flamenco, busco algún casting para extras que encaje con mis aptitudes, ofrezco clases particulares de baile, me anoto en instituciones o centros recreativos donde pueda dar un curso.

Para finalizar podría decir que los pros cuando busco ingresos extras son muchos porque se agiliza mi mente al entrar en un estado de búsqueda y creación constante, me alegro cuando obtengo buenos resultados y a menudo olvido los malos.

Y los contras de esta situacion son la ansiedad e incertidumbre hasta que tengo el capital en mis manos.

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