Empresa de Instalación y Colocación de pisos flotantes


piso flotanteEl suelo laminado, también conocido como piso flotante, ha ganado muy buena fama – y, sobre todo, muchos adeptos – a nivel mundial en virtud de que ofrece proveen una solución rápida, profesional y duradera. Su resistencia, su sencilla colocación y su fácil mantenimiento lo han convertido en la cubierta de pisos por excelencia de la actualidad.

Fabricado con materiales modernos y tecnología de punta, el piso flotante responde con solvencia las demandas de los tiempos actuales y, con la ventaja de poseer un mínimo espesor, previene los duros efectos del calor, la humedad, la abrasión y el desgaste.

Por lo general, los flotantes están compuestos por cuatro capas:

–          Lámina estabilizadora: es la que permite el equilibrio o balance de la pieza para su instalación; por lo tanto, es la que está ubicada más cerca del piso original. Provee el apoyo necesario y, en algunas ocasiones, incluye otra lámina que reduce el impacto del sonido.

–          Sustrato: constituye el cuerpo principal de la cubierta. Se trata de un panel de fibra de media o alta densidad (MDF o HDF)o, en otras palabras, un aglomerado de madera al que se le suele aplicar un tratamiento antihumedad. En términos globales, la calidad del piso depende de esta capa.

–          Lámina decorativa: aporta las propiedades ligadas al diseño. Generalmente, se basa en una imitación de la madera.

–          Overlay: es la capa más superficial y, en consecuencia, está conformada por resinas especiales que hacen a la resistencia y la durabilidad. A veces, contiene finos relieves que reproducen las vetas de la madera.

 

Más allá de la definición que pueda esgrimirse, lo que inquieta es determinar por qué se lo llama “flotante”. En realidad, la razón es muy ajustada a la lógica: son revestimientos que no se clavan, ni se atornillan ni se pegan al suelo, sino que se apoyan a través de un encastre de tablas; por lo tanto, son pisos que no se adhieren a la superficie… y, en otras palabras, “flotan”.

Además de las cualidades ya señaladas, existen otros beneficios que los colocan al tope de las preferencias de los clientes, más aún, de aquellos que quieren hacer un cambio que no implique demasiado esfuerzo ni conlleve una gran inversión de dinero. Entre ellos, se destacan: la variedad de colores y estilos, la tolerancia a los golpes, los rasguños y las rayaduras y la posibilidad de convivencia con loza radiante y otros sistemas similares. Como si esto fuera poco, no se decoloran con la luz solar y no se manchan con facilidad.

Sin embargo, uno de sus tributos más aplaudidos es su perfil ecológico: los pisos flotantes, por lo regular, están fabricados con materiales naturales renovables, que persiguen el alcance de las metas planteadas en el marco de una “cultura verde”.

Para terminar de convencerlo acerca del “poroto” que está por anotarse con esta elección, diremos las ventajas que tiene sobre sus principales competidores:

 

–          En relación a la alfombra: es más fácil de limpiar, es hipoalergénico y antiestático y resiste mejor las manchas, las quemaduras (por caso, de cigarrillo) y el paso del tiempo.

–          En relación al cerámico: otorga mayor calidez a los espacios donde se instala, es más económico por metro cuadrado y repele la abrasión.

–          En relación a la madera maciza: no sufre alteraciones en orden a su composición (color, expansión frío / calor, etc.), se coloca con métodos más sencillos, no requiere rebajar el contrapiso y tiene mayor resistencia al impacto.

 

Ahora bien: una vez que descubrió los encantos de la “vedette de la obra seca”, pondremos a su disposición una guía práctica que la que repasaremos, paso a paso, todas las variables que debe considerar a la hora de instalar un piso flotante.

En resumen, anímese y predispóngase para comenzar, pues en esta nota encontrará todo lo que necesita saber para concretar su proyecto y obtener los resultados esperados, sin trabas ni sobresaltos.

 

ANTES

En primer lugar, asegúrese de contar con una superficie plana, seca y limpia, que se convertirá en una adecuada base de trabajo. Recuerde, en este sentido, que el piso flotante se puede colocar sobre baldosas, cementos y maderas, pero evite hacerlo sobre alfombras y vinilos. Asimismo, tenga presente que su aplicación no es recomendable para ambientes con mucha humedad, como baños, lavaderos y espacios donde frecuentemente se utilice agua.

Si llegara a detectar desniveles de más de dos milímetros, deberá allanar la superficie base y, en los casos en que ésta sea de madera, lije o cepille para acabar con las desigualdades que pudieran existir.

Los elementos y herramientas que le recomendamos tener a mano son: metro, cúter, lápiz, prensa de ajuste, martillo, escuadra, bate listón, cuñas separadores y adhesivo.

Cuando esté listo para proceder a la instalación, abra los paquetes, revise que las tablas no tengan defectos y, bajo ningún concepto, lo exponga al ambiente (no lo oree).

Por otra parte, no olvide que el piso deberá tener espacio para expandirse y contraerse en todas las direcciones. Por lo tanto, deje separaciones en los lugares donde le resulta posible y procure que se puedan abrir las puertas y ventanas. Si ello no sucede, deberá calarlas.

 

DURANTE

En el momento en que decida iniciar la colocación del piso flotante, verifique que todas las aberturas (puertas y ventanas) permanezcan cerradas. No es necesario ventilar la habitación y, muy por el contrario, hacerlo puede resultar contraproducente.

Los expertos en este tipo de tareas sugieren instalar las tablas, en su forma longitudinal, perpendiculares a la principal fuente de luz, ya que así se obtendrá una mejor impresión óptica. Además, aseguran que lo mejor es empezar desde una esquina y recomiendan desplazarse de izquierda a derecha, siempre orientando la parte hembra hacia la pared.

En caso de precisar un corte de tablas, tenga presente que, si usa sierra eléctrica, deberá posicionar el motivo de decoración hacia abajo; en tanto, si usa sierra manual, tendrá que hacerlo hacia arriba.

Conocidos todos estos detalles, arranque por la cobertura del suelo con las bases aislantes, procediendo a efectuar las uniones con cinta adhesiva. En realidad, se suele disponer de una manta de poliestireno espumado que imposibilita el corrimiento del material y, a la vez, aporta una suerte de hermetismo acústico.

A posteriori, apoye las tres primeras filas siguiendo los lineamientos que le hemos dado. Este paso resultará elemental para el éxito posterior, es decir, si estas hileras están colocadas con la alineación que corresponde, el resto del piso se podrá instalar con absoluta facilidad. Aún así, preste atención para no cometer errores y lograr que el encastre sea perfecto.

La distancia con la pared debe ser de al menos ocho milímetros, separación que se puede garantizar mediante el uso de cuñas que serán retiradas 24 horas después de la conclusión del trabajo.

A la hora de iniciar una nueva fila, tome el último corte (siempre y cuando no sea inferior a los 40 centímetros de longitud), de modo que el dibujo sea irregular y más ajustado a la disposición de la “naturaleza”. Con el mismo afán, conviene alternar las piezas de los distintos envoltorios que hemos comprado.

El pegamento tendrá que aplicarse de modo tal que, al presionar las tablas, sobresalga por la junta, sellando la zona en su largo completo.

Por último, comprima con correas tensoras para garantizar un acabado preciso, elimine con una espátula el material sobrante y limpie con un paño húmedo. Finalmente, antes de dejar secar, dé por hecho que todas las juntas y las tiras hayan encajado a la perfección.

 

DESPUÉS

Transcurrido al menos medio día (12 horas) desde la instalación propiamente dicha, deberá quitar las cuñas, cubrir los huecos existentes con un sellador elástico y colocar los zócalos con cemento de contacto.

También podrá valerse de flejes decorativos de nivelación para las zonas de transición hacia otros revestimientos. En este caso, tendrá que realizar un orificio para el tarugo; luego, podrá este último sobre el fleje, y deberá golpearlo con firmeza hasta introducirlo y conseguir que quede fijo.

Inmediatamente después, sin la necesidad de encerar, barnizar, pulir o ejecutar cualquier otro tratamiento, usted y los suyos podrán transitar sobre el flotante. Desde entonces, el mantenimiento será tan simple como la colocación: por lo regular, bastará un simple barrido o un repaso con un trapo ligeramente humedecido.

Dicho de otro modo: para un mantenimiento seco, use aspiradora, lampazo o escoba; para un mantenimiento húmedo, evite cantidades excesivas de agua, o, en todo caso, escurra bien y seque a fondo. Si lo necesita, elija detergente común y aleje productos abrasivos, acondicionadores y estimuladores de brillo.

A manera de síntesis, le recomendamos que compre un producto de limpieza especial para quitar las manchas que, rara vez, pueden aparecer. Así, logrará un tratamiento profundo y recuperará un suelo impecable.

En este sentido, vale aclarar que el piso flotante es tan resistente a los accidentes doméstico que sólo se verá afectado por el derrame de iodo, aguarrás y solventes en general. No le sucederá lo mismo ni con alcohol, ni con gasolina, ni con vinagre, café o refrigerantes, sustancias que no causarán ningún efecto.

En resumen, en poco tiempo, con un cantidad reducida de dinero y escaso esfuerzo, lograrás remodelar a nuevo tus ambientes, sin necesidad de entrar en el caos de una obra en casa. ¿Qué más se puede pedir?

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