Claves para instalar un comercio de ropa e indumentaria

venta ropaDe todas las alternativas de negocio e inversión que se nos pueden aparecer, incursionar en el rubro de la indumentaria tiene sus peculiaridades. De un mercado altamente rentable, la posibilidad de diferenciarse y competir con las grandes marcas práticamente desde el inicio, y las particularidades de la elección en los artículos. Veamos las claves para iniciar un negocio de ropa y tener todo para conseguir el éxito.

 

Moda es todo lo que puede pasar de moda

Coco Chanel sabía de negocios sin lugar a dudas, sino no la estaríamos citando. Es importante que tengamos en cuenta, este es un mercado en el que los productos son totalmente perecederos: luego de una temporada, esa ropa no volverá a utilizar hasta quizá dentro de muchos años después, por no decir nunca más. Nuestro local debe ofrecer ropa que sea del gusto y alcance del público que apuntamos, y la propuesta en vidrieras debe ser muy oportuna.

Analógicamente podemos comparar la ropa con artículos de la canasta básica, por decir un ejemplo, los lácteos. Pasado un período de tiempo esos artículos ya no podrán ser vendidos; la diferencia principal es que una botella de leche si se vence se despercidia, pero los clientes cuando vuelvan a demandar lo harán por el mismo producto, mientras que la ropa si pasa de moda ya no servirá, nadie la comprará ya que no se utilizará más en las calles, y debemos buscar nuevos modelos acordes a la coyuntura.

Aquí surge una de las primeras clave: es importante tener una buena gestión de los stocks, planificar las fechas de compras y tener proveedores que nos den un margen de rotación de mercadería, de manera que si no vendemos algunos artículos se puedan renovar por otros de moda vigente.

 

La moda es el motor del negocio

Sin la moda, la indumentaria no sería ya un artículo perecedero y la rotación en ventas sería muy esporádica e infinitamente inferior. Podríamos decir que gracias a ella las industrias mantienen un estándar mínimo de producción, y los negocios cada vez tienen más productos nuevos para ofrecer. Todo esto termina en buenos márgenes de ganancia, algunos que van desde el 100, 200 y 300%, pudiendo ser incluso superior.

Nuestro local puede actuar de manera patente a una distribuidora, comprando de distintas fábricas (aunque manteniendo una línea, para lo que necesitaremos tener buen gusto o contratar a alguien que lo tenga), y ofrecerlos con esas mismas marcas o, como hacen innumerables comerciantes, poner una etiqueta con la nuestra. Las ventajas principales de esta situación denotan un mayor poder de negociacion de cara a los provedores, puesto que son numerosos, y la posibilidad de elegir con variedad de producciones siempre manteniendo un mínimo de calidad de acuerdo a nuestro target.

Existe también la alternativa de ser productores de indumentaria y comercializar nuestra propia marca. En la mayoría de los casos resulta la obtención de un costo mucho menor por unidad, aunque implica mucho trabajo: diseño, consecución de materias primas, empleados de maquinarias y adminsitrativos, confecciones, etc. Paralelamente necesitaremos una buena inversión en publicidad para posicionar nuestra marca en el mercado. Sin dudas es un trabajo mucho más arduo, aunque bien hecho podría generarnos grandes beneficios en el largo plazo.

La tercera elección podría ser instalar una franquicia, es decir, comprar el derecho a una marca ya instalada y explotar su nombre en un centro comercial de nuestra ciudad. Además del recocimiento de la marca en el imaginario colectivo, las empresas que se franquician nos dan todas las soluciones: gestionan locales (aunque exigen que estén bien ubicados, algo que incurre en un gasto mayor), envían sus prendas y en muchos casos lo hacen en consignación, nos ofrecen rotación y los precios ya están establecidos. Se precisa una inversión inicial grande para pagar los derechos de la franquicia, pero luego las cosas tienden a estar más resueltas desde la empresa madre, alivianándonos los esfuerzos.

 

La ubicación, nuestro principal vendedor

Nuestro local de ropa tiene que estar instalado en una ubicación preferencial, no hay vueltas. La frase es tan tajante como la necesidad de hacerlo para que el negocio funcione. Sólo las grandes y muy grandes marcas podrían darse el lujo de no estar sobre una avenida o calle principal porque tienen clientes fieles, y así y todo deben estar bien ubicadas.

Sí, los valores de los alquileres difieren demasiado, pueden costarnos el doble, triple, y hasta ocho veces más, pero al mismo tiempo nos aseguran un buen múltiplo de ventas. No vale la pensa ahorrar en el alquiler y perder ubicación, en el negocio de la ropa nuestros potenciales clientes están en las vías principales y no suelen recorrer sus intersecciones o zonas no muy transitadas. Definitivamente es preferible invertir más en el alquiler, y luego tendremos nuestra remuneración a la hora de los ingresos por venta.

Y si lo vemos desde el lado de las erogaciones, un local bien ubicado es más caro, pero nos puede ahorrar dinero en publicidad dado que la cartelería en una vía principal de comercio ya nos dará una buena vidriera. ¿O acaso pensamos instalarnos en un local más barato, no tan bien ubicado y no invertir en publicidad?

 

La competencia existe, los factores dependen

Cuando nos lanzamos al rubro de la indumentaria sabemos que hay competidores, algunos reconocidos e instalados, otros más recientes, cada uno con su target. Como hemos visto, la ubicación del local suele ser uno de los factores clave en el éxito; inaugurando en una vía principal de comercios entramos a competir en cierta manera con grandes y pequeñas marcas. ¿Realmente nos conviene? La realidad dice que si ofrecemos artículos de buena calidad podemos llegar a competir con las marcas más reconocidas, porque en general los clientes no son fieles salvo en algunos específicos. Y si nuestro público es femenino mejor aún, puesto que privilegiarán otros factores como la moda o el precio a la etiqueta de las prendas.

Nuestro negocio podría salir al mercado a competir destacando el factor de calidad de sus prendas, siempre y cuando esta sea superlativa a la del resto de sus competidores; si el target apuntado es alto, no habrá mayores problemas para trasladar esa mejor calidad a un precio más alto.

También podemos apuntar a diferenciarnos por variedad y exclusividad; la industria textil a gran escala termina plagando los comercios de las exactas mismas prendas, y las personas ven los productos en demasiada gente al punto de perder interés en ellos. Ofreciendo un número mínimo de las mismas unidades, y operando con proveedores que garanticen exclusividad de su mercaderia en la zona de nuestra vía comercial podremos diferenciarnos de nuestros competidores.

Obviamente también el precio será un factor de diferenciación, como lo es en muchísimos negocios. Cuidado, si nuestros precios son muy inferiores a los de nuestros competidores los potenciales clientes podrían deducir que la calidad de nuestros productos es inferior. Podemos cobrar menos que nuestros competidores de maneras implícitas, por ejemplo con promociones de cantidades, o descuentos ofrecidos un determinado día de la semana.

 

Consejos útiles para nuestro negocio de ropa:

–       Al estudiar el proyecto y antes de emprenderlo es conveniente considerar la contratación de empleados, ya que si el local está bien ubicado y el movimiento de consultas y ventas es grande no nos alcanzarán los recursos humanos para una buena atención a los clientes, perdiendo ventas y arriesgándos a hurtos.

–       Se trata de un rubro rentable, con un trabajo amigable, pero también puede resultar muy demandante y semi-esclavizante. Los comercios suelen abrir todo el día, incluso fines de semana. Debemos olvidarnos de feriados, mañanas de domingo para dormir, etc. Este consejo va en sintonía con el primero, los empleados más allá de significarnos una erogación económica -y a veces también problemas- nos alivianarán el tiempo de compromiso con la labor.

–       Son útiles los sistemas de gestión de stock para determinar cuándo realizar los pedidos y calcular los costos, ingresos y ganancias del comercio. Si no llevamos el stock puede que nos quedemos sin mercadería para vender, o peor aún, pasen de moda los que tengamos a la venta y no hayamos pedido su recambio.

–       Mientras más proveedores tengamos en carpeta, menor riesgo tendremos de quedarnos sin productos y mayores posibilidades de financiación de acuerdo a los pedidos que realicemos.

–       No todo se vende, por lo que es un punto a favor de un proveedor si nos ofrece recambio. Y si se acerca el fin de temporada y nos queda en stock una buena cantidad de productos no hay que temer liquidarlos para hacernos de efectivo antes que expiren.

–       Nuestro local debe estar correctamente preparado: mostradores, probadores, espejos y ofrecer comodidades para nuestro visitantes. Y por supuesto, no olvidemos la música.

–       Si el movimiento es mucho, un sistema de alarmas para las prendas es una buena opción. Más vale prevenir…

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